Día 7 en el País Sin Surf. Gabba Gabba Hey, Parte II.

Extiendes la vista y todo del mismo inmaculado color.

El viento ha creado pequeñas dunas, sólo para recordarte en qué tipo de desierto no estás.

El tuyo es un desierto sin espejismos, sin posibles oasis, sin posibles placeres que calmen las necesidades que él mismo te provoca.

Un desierto inmaculado en el que las mismas reglas del bosque, de la carretera o de la vida se aplican en este caso.

No pares de andar o te congelarás. No pares de andar. No pares. Si te quedas quieto, te caes de la bicicleta.

Puede que no tengas claro el camino por el cual andar. Seguramente no lo haya. Pero lo importante es no pararse y, como mucho, echar la vista atrás y ver la senda que nunca se ha de volver a pisar.

Acto II.

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NO FUE TAN GRAVE… Sólo quería dar dramatismo a esta entrada. Además que la admiración que profeso por Schackelton o Scott, me impedirían hacer un relato serio y dramático sobre algo que ellos considerarían un picnic. Frío estaba pasando un montón, pero no es lo mismo que saber que estás pasando frío y es lo mismo que toca mañana, pasado, al otro y así un año entero de hacer hayking… por la Antártida.

Nos habíamos quedado con la contemplación del horror de saber que no hay más pelotas que meterse en la nieve, ante un día que empezaba a nublarse y repetir en tu cabeza la frase de “No hay dolor, No hay dolor”. (Aún no lo había).

Continuamos la marcha, La leve brisa hacía que se me pusiese la carne de gallina en los gemelos. Pongo mi primer pie en la nieve y me digo –Pues vaya mierda, tampoco cala tanto, no me llega el frío tan intensamente y no se me hunden los pies.- Cuando la nieve está tan fría, se queda dura y aguanta una pisada perfectamente sin hundirse demasiado. -Si estoy atento por donde piso, no voy a tener mayor problema-, me dije… si veo por donde piso (y me dije bien).

Una vez superamos la primera montaña teníamos ahora que subir colinas, volver a bajar por valles y así la cordillera entera. Nos quedarían unas tres horas de expedición. Ahora ya no charlábamos. Cada uno estaba concentrado en sí mismo. Incluso lo que antes era una piña entre los cuatro se había dispersado un montón, casi podían separar 50 metros del primero de la expedición al último. De vez en cuando mirábamos el paisaje, te parabas como antes, pero ahora el paisaje no te decía simplemente:- Precioso eh? sino que era más como una chica bebiendo sola en la barra de un bar, hermosa y peligrosa.

view3

Empezamos a bordear el lago y la nieve empezaba a sentirse más blanda. Cada paso que daba dejaba una huella más profunda, y si la huella se hundía hasta sobrepasar la zapatilla entonces estaría jodido (Pero bien jodido?., Tommy bien jodido) porque entonces se me metería nieve por dentro de la zapatilla, se derretiría y empezaría la fieshta. Decidí seguir las huellas de Nathan, que iba delante con unas buenas botas y poner el pie sobre sus pisadas.

Oh mierda… lo empecé a ver a lo lejos: Nathan se estaba hundiendo casi hasta las rodillas. No parecía importarle mucho, pero a mí, que iba detrás, se me erizó el pelo de hasta la nuca. Mierda, mierda, se me va a meter nieve por todos lados. Miré alrededor por si había un camino alternativo, pero todas las opciones parecían demasiado aleatorias, mas vale malo conocido… Mientras estos pensamientos fluían ya sólo me quedaban tres pasos para hundirme,  dos, uno…

TROSHQ. A la mierda.

Hundido casi hasta las rodillas. saco el pie para ir al siguiente agujero y en el recorrido tooooda la nieve del Kilimanjaro se me mete en la zapatilla. Y en el siguiente paso lo mismo, y así hasta llegar al final del lago donde lo que tenía eran unas ganas locas de ponerme a correr o algo para calentar el agua que en ese momento empapaba mis calcetines y zapatillas. Los que me conozcan lo suficiente sabrán lo mucho que me gusta el tacto de la ropa mojada, con lo que os podéis imaginar mi gesto facial en ese momento. ¿La véis? Dientes apretados, con los ojos entrecerrados por la resignación, y en la cabeza unas onduladas líneas negras que salen hacia arriba cual dibujo animado. Eso es. Esa era mi cara. Aunque hubo algo que me hizo cambiarla…

Otra vez esa sensación… esa sensación doble. Es que es instantánea. Puedes tener todo el miedo del mundo, puedes desear con todas tus fuerzas, no mojarte, no sufrir, no perder las cosas que tienes. Que una vez que las pierdes… esa sensación mágica del Like a Rolling stone te invade, y te das cuenta de que cuantas menos cosas te quedan por perder, más libre eres. (Alguien me dijo una vez que esto es, en realidad, tremendamente triste) ¿En qué se traduce esta idea y el haberme mojado las zapatillas hasta arriba? -Pues a la mierda.- Ya no tenía que preocuparme por no calarme así que… A esquiar sin esquíes.

esquiando sin esquies2

¿Cómo era esa película? No me acuerdo bien, pero estaban dos tipos después de haber pinchado el coche o algo así y en la que decían: –Bueno, al menos ya no nos puede pasar nada peor– y dice el otro, –No digas eso… Se podría poner a llover.– Y en ese momento se pone a llover a cántaros. Joder, no me acuerdo de si en ese momento se ponían a reír el uno del otro o si se hundían aún más. Si se ponían a reír, creo que el guionista de esa película realmente llegó a sentir ese cosquilleo del no tener nada que perder…

Afortunadamente no se puso a llover en ese momento, y una vez aprendí a esquiar con zapatillas estaba más contento que un concierto de Los Nikis. Podía ir mas rápido que incluso mis amigos. Me deslizaba con facilidad, y el ejercicio me ayudaba a mantener el calor. Había minúsculos momentos (0.01 seg) en los que casi se me olvidaba que tenía los calcetines empapados.

La historia acaba aquí, realmente, pues a partir de este momento ya no existe un conflicto a resolver. Los paisajes se sucedían y yo los surfeaba con una elegante sonrisa. Esta vez había vencido a base de perderlo todo. Curiosa manera de pasárselo bien, supongo. No nos quedaba mucho hasta llegar al refugio y con el ritmo que llevaba lo alcanzamos enseguida.

El cuento de hoy acaba con final feliz, pues en el refugio amigos míos, había cerveza, y con una rubia en la mano, (y otra en la cabeza) me despedía del día de hoy. Gracias a todos por leerme y nos vemos en la próxima.IMG_20150627_211647

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Epílogo

Pero un momento, un momento, ¿Qué hizo Kevin con las zapatillas empapadas? ¿Durmió con ellas puestas? ¿Tenía unas zapatillas de recambio e hizo todo esto sólo para poder contar la aventura en el blog? Pues amigos, voy a revelar uno de los mayores secretos de la historia de los refugios suizos… Mayor secreto aún que el asesinato de JFK, o las caras de velmez. En los refugios… hay un armario…en el que todo el mundo que llega al refugio puede usarlo. Y este armario está lleno de …

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CROCS !!

¿¿##QUééééé??##? Efectivamente ! Crocs para todos !! Todo el mundo que llegaba al refugio podía cambiarse de zapatillas a unas crocs de goma y dejar secando las otras. Una escena bastante pintoresca la de la gente que estábamos allí. Todos con crocs y un poco de mal de alturas… parecíamos una secta… La secta del Hayking.

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Bonus Track Del Copón:

2 comments

  1. Anonymous · July 9, 2015

    Pelicula. Jovencito frankestein. Noche fria en transiñvania, fromkostin desentiera un cadaver en un cementerio tetrico.
    Que trabajo tan horrible. dice el doctor sacando una mano gigantesca y putrefacta.
    Podria ser peor, replica IGor,
    Mirada de frinkostin.
    podia llover,
    Rayo, lluvia,

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  2. Eva · July 13, 2015

    Heiiii, vas a volver hecho un monje zen en el cuerpo de un cachas. Enhorabuena!!!

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